Estas criaturas marinas, a diferencia de las otras que viven en las capas superiores, han desarrollado mecanismos de adaptación que les sirve para soportar las más grandes presiones, también de supervivencia ya que necesitan alimentarse en un lugar donde hay escasez de nutrientes y ausencia total de luz.
Gigantismo
Algunas especies sufren gigantismo, aunque no se sabe con exactitud el origen de este proceso. Se cree que esto sucede cuando los recursos son escasos, es decir, cuando hay poco alimento, esto a su vez retardaría su reproducción hasta alcanzar un tamaño considerable. Existe otra hipótesis que apunta a la relación metabolismo-tamaño, ya que los animales de grandes dimensiones presentan una tasa metabólica inferior, es decir, necesitan menos recursos en contraste con los de menor tamaño. También se cree que existen otras causas pero ninguna es reconocida científicamente.
Un claro ejemplo de gigantismo se presenta en los calamares colosales, de nombre científico Mesonychoteuthis hamiltoni. Habitan las aguas profundas, donde se han encontrado especímenes a más de 2000 metros, aunque se tienen reportes de avistamientos a más de 3000 y 4000 metros. Se sabe que solamente algunos ejemplares han alcanzado grandes tamaños que van desde 12 hasta los 14 metros de largo, con un peso que ronda los 750 kilogramos (1650 libras). Otra característica es que poseen los ojos más grandes del mundo animal.

Bioluminiscencia
La bioluminiscencia es un rasgo distintivo entre estas criaturas ya que emiten luz por medio de bacterias que viven en su organismo. Obtienen su luz al alimentar a las bacterias de su interior, que a cambio, les proveen de luz en una simbiosis. De esta forma, al alimentar a las bacterias, obtiene su luz y caza a a otra presa. Si no lo consigue, deberá gastar más energía, y así, si no caza a ninguna presa, muere. Algunos peces, por ejemplo, poseen una especie de antena adherida a la cabeza capaz de producir luz, esto les permite atraer a sus presas. También se sabe que la bioluminiscencia les sirve para ahuyentar a sus depredadores y el apareamiento. Otros organismos marinos como los denominados «peces demonio» de la familia stomiidae, poseen fotóforos en el cuerpo capaces de emitir luz roja «que la mayoría de los animales abisales no puede ver». Estas es una de muchas adaptaciones que presentan estas especies marinas.

Aspecto
El desarrollo de grandes ojos es una transformación que presentan diversas criaturas. En estas se percibe la ausencia total o parcial de los conos, además poseen una capa reforzada llamada tapetum lucidum, una especie de tejido que reflecta los rayos luminosos que han entrado en los ojos y sirve para reforzar la visión nocturna. La sensibilidad a los destellos permite que los peces abisales detecten una presa en la más absoluta oscuridad.
Otros desarrollan dientes grandes, pronunciados y filosos; en algunos casos, estos suelen ser más grandes que su propio cuerpo. Esta es una de las tantas características de las especies abisales, motivo por el cual se les denomina a menudo «monstruos marinos.

Alimentación
En esta parte no existe vegetación que realice la fotosíntesis, esto sucede únicamente en las capas oceánicas superiores iluminadas por el sol. Cuando los organismos que viven en estas capas mueren, sus restos descienden lentamente hacia las profundidades del océano como nieve marina. Esta es una de las fuentes de alimentación para las especies abisales, algunas dependen directamente de ella, aunque otras lo hacen gracias al particulado de detritos.
En estas capas profundas algunas especies de bacterias pueden aprovechar la energía química para hacer sus propios alimentos. Sin embargo, este proceso es contraproducente ya que también se constituye en una dieta alimenticia para otros animales abisales como los gusanos de tubo. Muchas de estas bacterias, por ejemplo, convierten el sulfuro de hidrógeno en sulfato y almacenan la energía extraída de esta reacción como energía química mediante la síntesis de compuestos a base de carbono.
Coloracion
Normalmente estos organismos de las aguas profundas poseen colores opacos u oscuros. Se sabe que muchos poseen bacterias que actúan como «focos de luz», esto hace que cambien de color por las reacciones químicas, también permite que varias especies emitan luz roja que les sirve para ver e identificar a sus presas.
Algunos animales han perdido completamente la capacidad de percibir cierto tipo de colores como el rojo, esto se debe a que la longitud de onda de la luz roja es absorbida por el agua y no alcanza a penetrar muy por debajo de la superficie. Esto hace que, en efecto, peces como el «ballena rojo» presenten una tonalidad oscura que les sirve para camuflarse y pasar desapercibidos ante otras especies depredadoras.
